Soledad 的个人资料NIHIL NOVUM SUB SOLE照片日志列表更多 工具 帮助
11月27日

2009

 
¿Sobreviviremos al 2009?
Si a alguien le ha ido bien o simplemente ha sido un año tranquilo y sin alteraciones más allá de las normales de la vida, que me lo haga saber, porque empiezo a pensar que lo que este año pretende son cosas simples: o eliminarme de la equación, o convertirme en una verdadera roca sin sentimientos de ninguna forma, o destruirme para recomenzar.
Y pensando en positivo espero que sea una de las dos opciones que no implican mi desaparición, incluso la destrucción y reconstrucción total es una opción que me gusta, aunque no quiero poner demasiadas esperanzas en el año que viene no puedo evitarlo, desde enero este año ha sido un infierno. Camino hacia adelante, sin mirar demasiado atrás, lo justo para no cometer ciertos errores, aún así me veo dando pasitos cortos, sin seguridad sobre lo que estoy pisando, temiendo demasiado caer en otro hoyo, ya sin fuerzas para afrontar aunque sea una de esas alteraciones cotidianas, todo se me hace un mundo.
Puedo asegurar que ahora estoy mejor que nunca este año, empiezo a dormir bien, a hacer lo que tengo que hacer, incluso a realcionarme con los amigos y familiares que tengo abandonados. Siento cierta paz, miro menos por las esquinas, estoy bajando la guardia, el recuerdo de mi abuela empieza a ser agradable, siempre triste, pero agradable. Incluso parece que estoy consiguiendo conocerme algo mejor. No quiero relaciones sentimentales más allá de mi grupo de amigos, llevo meses, casi el año entero, sin nada que no fuera echar de menos ciertos cariños y mimos que se encuentran sólo con cierta intimidad para la cual no estoy preparada, ni de coña. Quiero estar conmigo, ahora es el momento de hacerlo, de conocer lo que quiero y no, sin más complicaciones ni tonterias. Y por el momento lo que estoy conociendo y recuperando del olvido, me gusta.  
11月19日

Cambiar, cambiar y... cambiar

 
No es que tenga mucho que decir, pero es que estoy harta de ver el mismo comentario como primero de la lista. El 15 de noviembre cumplí 30 años, aunque poca cosa cambia, la entrada en el "3" me gusta. Lo celebré en el Detalle, donde trabajo, con los jefes y la gente que normalmente me rodea, aquellos que han tenido la paciencia de aguantarme todos estos meses, porque menudo año 2009 le estoy dando a la gente y me estoy dando yo...
 
No haré balance (siempre lo hago), porque me deprimo, así que intentaré recordar lo bueno y medio ocultar lo malo. A lo mejor antes de que termine el año me llevo una alegría personal, algo que tengo pendiente desde hace mucho tiempo, a ver si lo consigo, ya os enteraréis. He aparcado las oposiciones por el momento y hasta enero 2010, hago algo en el bar mientras trabajo pero no gran cosa. Empezaba a agobiarme todo el ritmo que llevaba de biblioteca, tiempo justo para comer y al trabajo, así día tras día, sin enterarme siquiera del día libre. Y aunque tampoco haga gran cosa el día libre (el último fue dormir, ver series, hacer punto, sí, hacer punto, y ya está...) al menos no fuí a estudiar y tuve la mañana para flojear, cosa que me sentó genial. Mejor cambiar el ritmo y sentirme un poco más viva.
 
Y eso es todo, nada nuevo bajo el sol como véis, pero un poco más feliz, una subida moderada pero no está mal. Besos a todos y todas.
11月2日

Lamer heridas y recuparar ritmo

 
Manda huevos que hayan tenido que pasar tantísimos meses para verme sacar un poco la cabeza del hoyo. Empiezo a estar mejor, más calmada, igual de desilusionada con la vida y ciertas personas, pero he pasado de rabieta por eso mismo a me da igual todo, un pasotismo tal que no debe ser bueno tampoco jajajajaja... Parece que el ritmo este de "no-vida" me va a sentar bien y todo. Estudiar, trabajar, y el día libre dormir, así se me pasan los días. Una lástima por un lado, porque podría estar aprovechando la vida un poco más pero es que realmente no me apetece hacer mucho más. Así quizá recupere cierta calma y consiga dejar de lamer heriditas.Estoy en el camino, y lo conseguiré, de repente veré que al menos estoy la mitad de bien que me imaginaba, luego surgirán otros desafíos, pero al menos habré salido ya de este limbo donde estoy.
10月16日

sí, esto me calma

 
Aunque parezca mentira, esta tempestad es lo que me calma, es lo que echo de menos de Bretagne, es lo que hace que unos días allí sean como un año de terapia. Escucharlo y verlo en directo es maravilloso.
 
 
10月15日

Retorno de la Bretagne

 
Vuelta a la realidad, después de unos días que han servido de verdad de descanso, reflexión y esparcimiento. Con todos sus ingredientes, la boda magnífica, pocos invitados, muy buen ambiente, visitas turísiticas, conversaciones kilométricas sobre todo y nada, esos paisajes que me apaciguan, que me dejan fuera de este mundo, que consiguen que todo lo malo sea menos malo, y que no necesite ni papel ni boli para expresar nada, buena comida, buena compañía, unos días que han hecho milagros.
 
En breve subiré las fotos, en cuanto tenga el completo de mis fotos y las de Carri y Rosalía.
10月9日

Boda

 
 
Hola a todos y todas:
 
Me voy a Bretaña francesa del 9 al 14 de octubre, a la boda de Xavier y Delphine. Después de todo lo que han pasado desde agosto espero verlos al menos bien.
 
Besos y hasta la vuelta.
10月1日

Eliminando

 
Hola a .... ¿nadie?:
 
He eliminado todo lo escrito en el 2009 y la mayoría de las entradas de este blog, hay una que me cuesta horrores borrar pero que también caerá.
 
También he quitado todas las fotos excepto las de Erasmus, Brest y las de antes de venir a vivir aquí. Si alguien quiere alguna de las fotos de los albumes eliminados, que me escriba un correo y se las mando.
 
Habrá que empezar a dejar de ser victima y empezar a ser verdugo.
 
Saludos.
7月24日

WH Auden: 'Twelve Songs IX' ('Funeral Blues')

 

April 1936

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.


Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crêpe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.


He was my North, my South, my East and West,
My working week and Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last forever: I was wrong.


The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood;
For nothing now can ever come to any good.

5月21日

IKER

 

 De cuando estuve loco

aún conservo

un mar tranquilo,

una estación de tren,

19 despedidas, 500 soledades

un mapa para seguirte la pista,

muchos sobres con tu nombre,

y una carta que nunca te escribí

(15/11/02)

 

5月18日

Texto de Iker "Antes de que existiera en Chat"

“Hola Fina. Es que tengo un problema, bueno no es exactamente eso... es una duda. Verás, conocí a un chico a través del Chat, pero el vive muy lejos de mi cuidad y no se que hacer. Además yo tengo novio y...”.

Dio un manotazo hacia atrás, silencioso pero preciso. Lo suficiente para acertarle al botón de la radio y no seguir escuchando la apasionante vida de aquella chica. Empezaba a aburrir ya todas las historias de parejitas que se conocen por Internet, que si las relaciones a distancia, que si no le conozco pero le quiero... Pensó todo esto en el tiempo que tardó en girar la cabeza hacia el otro lado de la almohada. Intentó dormirse. Otras veces el truco de la voz suave de la radio le funcionaba muy bien. Pero aquella última llamada le había despertado y la cabeza seguía su ritmo, sin obedecer las órdenes de parada y sueño.

Parece como si antes de que existiera el Chat los demás fuéramos unos sosos aburridos, masculló mientras se levantaba de la cama resignado a no dormir todavía. Chico conoce chica en la universidad, o en el trabajo, o por la noche... todo aquello había quedado desfasado, sin gracia. Ahora, quien más quien menos tenía una amiga en la otra punta del planeta. Dibujó unas comillas en el aire para acompañar la palabra amiga.

Se sentó frente a la mesa de madera y encendió la pequeña lámpara. La cama quedaba ahora entre penumbras. Pues resulta, continuó en voz tan baja que solo él podía oírse, que las historias curiosas, con muchos kilómetros por medio y con alguna que otra locura no las inventó Bill Gates. Antes de que existiera el Chat, los demás también sabíamos hacer tonterías y complicarnos la vida.

Rebuscaba en los cajones de la parte izquierda mientras concluía el monólogo. La poca luz retrasó la tarea, pero al fin, con gesto triunfante colocó sobre la mesa el libro que andaba buscando. Cien Años de Soledad, Gabriel García Márquez, leyó en la portada. Era una edición corriente, pequeña pero tampoco de bolsillo. Se veía vieja, con las páginas tornando ese amarillo que solo se distingue al compararlo con el blanco, y los bordes de las tapas verdes gastados por el uso. Ese libro tenía algo especial para él, incluso desde la primera vez que lo tuvo entre sus manos, antes de que su vida empezara a girar entorno a la historia que surgió de sus adentros. Lo encontró un domingo entre los puestos del rastro de Madrid. Estaba haciendo una de sus visitas relámpago a aquella ciudad, huyendo un poco del norte, buscando entre sus calles alguna respuesta aunque desconocía cual era la pregunta adecuada. Se acercó a los puestos que subían la calle arriba sin intención de comprar, pero uno de los libros usados fue superior a sus fuerzas. El libro, que él aún no había leído, parecía que estaba allí, oculto entre los montones de papeles, esperando a que apareciera.

No lo abrió hasta que llegó a la pensión Huertas, cerca de Atocha, donde había alquilado una habitación. Comenzó a leerlo tumbado sobre la cama, pero se abandonó pronto al sueño porque al día siguiente debía madrugar para tomar el autobús de vuelta. Fue en su ciudad, en su casa, donde descubrió la pequeña marca que el libro tenía en una de sus páginas, ligeramente abultada como si hubiera algo dentro. Lo abrió por allí y se encontró con un marca páginas de cartón y color naranja intenso.

Sonrió al preguntarse de quién sería, fijándose por ver si la página señalada tenía algo en especial. La leyó, pero no descubrió nada. Ninguna anotación o marca. Iba a apartar la cartulina naranja, para no confundirse con la página que él había señalado para continuar la lectura, cuando descubrió que por el otro lado había algo escrito.

Era una letra menuda, azul y algo difusa sobre el cartón. Pluma, pensó mientras se acercaba para descifrar las palabras escritas. Fue sencillo porque era perfectamente legible:

... en cualquier lugar que estuvieran recordarán siempre que el pasado era mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda primavera antigua era irrecuperable, y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera...”.

Sintió un escalofrío. No sabía si por lo que acababa de leer o porque alguien lo hubiera escrito en aquel marca páginas que ahora él tenía entre sus manos. Estaba copiado de las páginas de libro. Lo descubrió algún día más tarde, según lo fue leyendo y repitiendo mentalmente porque, para entonces, aquellas líneas ya formaban parte de si. Demasiado triste, demasiado bonito, pensó. En la parte inferior, acompañado de un dibujo abstracto en negro, el nombre de un bar y su ciudad. El Ahorcado Feliz, Cartagena.

No recordaba muy bien lo que pasó en los siguientes días, aparte de que engulló el libro como si le fuera la vida en ello. Esas frases, el nombre del bar, se habían convertido en una obsesión de la que no podía y quería escapar. Pero, sobre todo lo demás, le intrigaba pensar en la mujer que las había copiado, porque estaba seguro que había sido una mujer, aunque desconocía el motivo de tal certeza. ¿Por qué esas palabras? ¿Cómo lo había olvidado allí antes de desprenderse del libro, si es que había sido un olvido? A falta de respuestas, usó la imaginación, pensando mil situaciones e historias. También, de vez en cuando, cuando recuperaba un poco la cordura, se preguntaba qué demonios hacía dándole tantas vueltas a esa tontería. Casualidades, destino... se reía cuando le pasaban por la cabeza tales ideas.

Pero, por lo visto, la risa no fue suficiente. A los pocos días se encontró a si mismo, conduciendo hacia el sur, tragándose los novecientos kilómetros que le separaban de Cartagena y de aquel breve texto escrito en un marca páginas. Durante el viaje fue cambiando de humor. Alternaba el rostro y la voz que había imaginado para ella con los cabezazos contra el volante por la tremenda estupidez que estaba haciendo. Pasado Madrid, cuando las rectas se hicieron más largas y el sol estaba en el centro del cielo, sintió ganas de entrar en razón y dar media vuelta.

Pero no pudo o no quiso. Cinco horas más tarde, cansado, con un ridículo hormigueo por todo el cuerpo y demasiadas preguntas pendientes, enfiló la carretera que desde la autopista bajaba hacia Cartagena. Cerró la ventanilla huyendo del olor de las industrias de afuera y siguió recto, semáforo tras semáforo, hacia el puerto. Recostado en el asiento, suspirando y con ganas de despertarse de nuevo en su cama. Olvidarlo como si fuera un sueño muy extraño. De todos modos, ya que estaba allí, no se iba a quedar con ganas de visitar aquel famoso bar y ponerle de una vez forma y color. Igual era como lo imaginaba. Preguntó a un par de chavales por el lugar y tras varias pérdidas por las milenarias calles de aquella ciudad impregnada de encanto en todos sus rincones, aparcó frente a una pared oscura, con un letrero metálico donde se veía un monigote ahorcado que sonreía.

Estaba bastante oscuro dentro. Echó un rápido vistazo pero había tantas cosas por mirar que no pudo retener ningún detalle. Por todas partes se distinguía el brillo de velas encendidas que desprendían un olor muy agradable. La música era muy suave, con una trompeta de fondo y la voz de una mujer que de repente se quebraba, como si quisiera gritar. Creyó reconocer la banda sonora de alguna película, pero no estaba muy seguro. Pidió un café con leche, que la camarera acompañó con una sonrisa y una chocolatina, y se fue a sentar en una de las mesas.

Desde allí pudo observar con calma el singular sitio. Las paredes estaban cubiertas de papeles de periódicos unidos con cola. No había dos sillas iguales y todas parecían muy viejas, rescatadas de algún rastro y convertidas en una forma curiosa de decoración. Las mesas, metálicas y redondas, con dibujos de periódicos muy antiguos. El suelo estaba formado por un curioso puzzle de baldosas rotas y en el centro un agujero totalmente oscuro. Las únicas ventanas eran siete vidrieras alargadas y estrechas, sacadas de una iglesia. Del techo, abombado con enormes alfombras, colgaban cadenas que terminaban en unas lámparas redondas con cuatro bombillas que no podían con la penumbra. Sobre la barra se inclinaban tres grandes espejos, junto a un retrato muy viejo de una pareja, colocado a la derecha de las dobles puertas que hacían de entrada y salida. Le gustaba el lugar, concluyó tras los minutos de metódico análisis.

Igual resultaba que había merecido la pena el viaje solo por ver aquello. Mientras intentaba consolar aquellos pensamientos y la voz que cantaba lanzaba los últimos lamentos, su mirada se desvió hacia un sofá rojo colocado junto a la pared. Allí, sentada sola frente a una mesa y una taza de café vacía, una mujer fumaba y escribía con pluma sobre un posavasos. En el extremo del la mesa un libro amenazaba con caerse. Yo no pudo apartar la mirada de allí.

Nunca buscaron explicaciones, porque, entre otras cosas, no las había. Solo sabía que aquella mujer había escrito antes sobre un marca páginas olvidado en los Cien Años de Soledad  que él tenía entre sus manos y que el habían llevado hasta allí buscando dios sabe qué. La misma mujer que ahora, tres años después, yacía en la cama a sus espaldas, dormida y hermosa, mientras el rescataba aquella historia sin demasiado sentido. Sonrió antes de volver junto a su cuerpo, acurrucado entre mantas, al recordar las primeras palabras que cruzaron, cuando él caminó hasta el sofá rojo, y, extendiendo el libro, dijo, “creo que esto es tuyo”.

 

 

Bilbao – Murcia Abril 2000

Paris Julio 2000

Autorrechazo - Jorge Bucay

 

Estaba allí desde el primer momento,

en la adrenalina

que circulaba por las venas de tus padres

cuando hacían el amor para concebirte,

y después en el fluido

que tu madre bombeaba a tu pequeño corazón

cuando todavía eras sólo un parásito.

 

Llegué a ti antes de que pudieras hablar,

antes aún de que pudieras entender algo

de lo que los demás te decían.

Estaba ya, cuando torpemente

intentabas dar tus primeros pasos

ante la mirada burlona y divertida de todos.

Cuando estabas desprotegido y expuesto,

cuando eras vulnerable y necesitado.

 

Aparecí en tu vida

de la mano del pensamiento mágico;

me acompañaban…

las supersticiones y los conjuros,

los fetiches y los amuletos…

las buenas formas, las costumbres y la tradición…

tus maestros, tus hermanos y tus amigos…

 

Antes de que supieras que yo existía

dividí tu alma en un mundo de luz y uno de oscuridad.

Un mundo de lo que está bien y otro de lo que no lo está.

 

yo te traje tus sentimientos de vergüenza,

te mostré todo lo que hay en ti de defectuoso,

de feo,

de estúpido,

de desagradable.

 

Yo te colgué la etiqueta de “diferente”,

cuando te dije por primera vez al oído

que algo no andaba del todo bien en ti.

 

Existo desde antes de la conciencia,

desde antes de la culpa,

desde antes de la moralidad,

desde los principios del tiempo,

desde que Adán se avergonzó de su cuerpo

al notar que estaba desnudo…

¡y lo cubrió!

 

Soy el invitado no querido,

el visitante no deseado,

y sin embargo

soy el primero en llegar y el último en irme.

Me he vuelto poderoso con el tiempo

escuchando los consejos de tus padres sobre cómo

triunfar en la vida.

 

Observando los preceptos de tu religión,

que te dicen qué hacer y qué no hacer

para poder ser aceptado por Dios en su seno.

Sufriendo las bromas crueles de tus compañeros de colegio

cuando se reían de tus dificultades.

Soportando las humillaciones de tus superiores.

Contemplando tu desgarbada imagen en el espejo

y comparándola después con las de los “famosos”

que salen por televisión.

 

Y ahora, por fin,

poderoso como soy

y por el simple hecho

de ser mujer,

de ser negro,

de ser judío,

de ser homosexual,

de ser oriental,

de ser discapacitado,

de ser alto, bajito o gordo…

puedo trasformarte

en un montón de basura,

en escoria,

en un chivo expiatorio,

en el responsable universal,

en un maldito

bastardo

desechable.

 

Generaciones y generaciones de hombres y mujeres

me apoyan.

No puedes librarte de mí.

 

La pena que causo es tan insostenible

que para soportarme

deberás pasarme a tus hijos,

para que ellos me pasen a los suyos

por los siglos de los siglos.

 

Para ayudarte a ti y a tu descendencia

me disfrazaré de perfeccionismo,

de altos ideales,

de autocrítica,

de patriotismo,

de moralidad,

de buenas costumbres,

de autocontrol.

 

La pena que te causo es tan intensa

que querrás negarme

y, para eso,

intentarás esconderme detrás de tus personajes,

detrás de las drogas,

detrás de tu lucha por el dinero,

detrás de tus neurosis,

detrás de tu sexualidad indiscriminada.

Pero no importa lo que hagas,

no importa donde vayas.

Yo estaré allí,

siempre allí.

Porque viajo contigo

día y noche

sin descanso,

sin límites.

 

Yo soy la causa principal de tu dependencia,

de la posesividad,

del esfuerzo,

de la inmoralidad,

del miedo,

de la violencia,

del crimen,

de la locura.

 

Yo te enseñé el miedo a ser rechazado

y condicioné tu existencia a ese miedo.

De mí dependes para seguir siendo

esa persona buscada, deseada,

aplaudida, gentil y agradable

que hoy muestras a los demás.

De mí dependes

porque soy el baúl en el que has escondido

aquellas cosas más desagradables,

más ridículas,

menos deseables de ti mismo.

 

Gracias a mí

has aprendido a conformarte

con lo que la vida te da,

porque, después de todo,

cualquier cosa que vivas será siempre más

de lo que crees que mereces.

 

Has adivinado, ¿verdad?

 

Soy el sentimiento de rechazo que sientes hacia ti mismo.

 

Recuerda nuestra historia…

 

“Todo empezó aquel día gris

en que dejaste de decir orgulloso:

¡YO SOY!

Y, entre avergonzado y temeroso,

bajaste la cabeza

y cambiaste tus palabras y actitudes

por un pensamiento:

YO DEBERÍA SER…”

 

 

 

 

 

12月23日

Te he robao la afoto

Peaso de foto joder!!!! Gracias por la dedicatoria mi amol. Besicos

12月19日

Comando CT

Gracias al comando cartagena (como denominó Zufo en una dedicatoria) por una noche fantástica que no será la última pero que anuncia el fin de una etapa de mi vida en la región. Besos a todos y cada uno de vosotros/as, nos vemos pronto.