Aunque parezca mentira, esta tempestad es lo que me calma, es lo que echo de menos de Bretagne, es lo que hace que unos días allí sean como un año de terapia. Escucharlo y verlo en directo es maravilloso.
El mar siempre me relaja, tanto si está en calma como si no, pero si está furioso, además de relajarme, me hipnotiza. Me parece tan bonito que no puedo apartar los ojos, y el sonido...